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sábado, 17 de noviembre de 2012

Técnicas de Medición Psicológica I - Introducción



La asignatura Instrumentos de Evaluación Psicológica está orientada a facilitar la adquisición de los conocimientos  necesarios, para la administración y calificación de los diferentes instrumentos de Evaluación en el campo de la Psicología en Salud.
Esta asignatura presenta los instrumentos de medida que utiliza la disciplina Psicodiagnóstico, la cual es conocida también con los nombres de Evaluación psicológica, Exploración Psicológica, y en ocasiones Test Psicológico. Esta disciplina forma parte de los planes de estudio de la carrera de Psicología en todas las universidades del mundo.

Los objetivos de la asignatura consisten en que el alumno:
• desarrolle la habilidad de aplicar y calificar algunas pruebas de evaluación psicológica de uso frecuente en la práctica de la profesión en el sector de la salud.
• identifique las funciones que debe realizar y los problemas que pueden presentar  en el desempeño de las mismas.
• utilice adecuadamente el método de la  observación  durante la aplicación de las pruebas psicológicas.
• desarrolle  la capacidad para el desempeño de sus funciones en un colectivo de trabajo acorde a los principios ético-profesionales y a una profunda formación de los valores humanos.

Para desarrollar estas habilidades las clases serán eminentemente prácticas. En la clase, primero se procederá a explicar, por cada prueba que se estudia, los fundamentos teóricos que la sustentan y las orientaciones metodológicas para su aplicación y calificación, seguidamente se ejercitará la aplicación y calificación de los tests en dúos de alumnos; un alumno aplicará al otro el test y viceversa, y cada estudiante calificará su propia prueba; también se ejercitarán estas habilidades en trabajos prácticos extra-clase.
Durante el curso tenemos cortes evaluativos, la entrega de trabajos prácticos que el alumno debe realizar por escrito sobre la aplicación del tests y su calificación, señalando además de la consigna y condiciones de la aplicación,  el resultado de la observación a la persona examinada.

El sistema de habilidades a desarrollar durante el curso será:
• Aplicar y calificar  diversos instrumentos
• Utilizar adecuadamente el método de la  observación  durante la realización de sus tareas.
Desarrollo histórico y los fundamentos teóricos y metodológicos que dan origen a la aparición de los Tests
1.1.  Introducción
Los instrumentos de evaluación psicológica son las técnicas mediante las cuales se recogen los datos referentes a las características psicológicas de las personas estudiadas. Son muchos los instrumentos que sirven para este fin y variadas son también las formas que adquieren los test, su modo de presentación, el material con que están hechos, el objetivo que persiguen, etc., es tan amplia la cantidad de instrumentos que existen que se encuentran clasificados en diversas categorías, y todos ellos constituyen el arsenal tecnológico y metodológico con que cuenta nuestra ciencia para realizar sus mediciones; estos instrumentos constituyen la base sobre la cual descansan los fundamentos de la exploración y el análisis del comportamiento del hombre, concebidos de tal forma desde que  surge la necesidad de evaluar las diferencias humanas.

Los instrumentos psicológicos son construidos en base a teorías psicológicas que intentan explicar el comportamiento humano. Los resultados de los mismos se integran al proceso evaluativo y a la toma de decisiones en relación a la persona en estudio; de forma tal, que la aplicación de los instrumentos de medida se constituye en la fase más importante del proceso de evaluación psicológica; igual ocurre en cualquier otro campo de la actividad humana, donde el uso correcto o incorrecto de los instrumento de medida determinan la calidad de la información que se obtiene, y por ende de las conclusiones finales a las que se arriban par- tiendo de dichos datos.

1.2.  Orígenes  y desarrollo de los instrumentos de evaluación psicológica
Para hablar del origen y desarrollo histórico de los instrumentos de evaluación psicológica tenemos que remontarnos a la época en que se constituye la Psicología como ciencia independiente; este hecho está muy ligado al nombre de Wilhelm Wundt (1832-1920), psicólogo alemán, al que algunos autores consideran el padre de la Psicología. Wundt, a finales del siglo XIX crea el primer laboratorio de psicología experimental (1879); en ese laboratorio estudia las cualidades y los procesos psíquicos de forma aislada, mediante técnicas de laboratorio.  Sin embargo, en ese mismo tiempo, y también anterior a Wundt, existían otras ideas acerca del estudio de los fenómenos psíquicos, pero desde una óptica diferente a lo que planteaba el psicólogo alemán; esas otras ideas referían que si bien todas las personas son muy parecidas en cuanto a sus procesos psíquicos; memoria, atención, inteligencia, emociones, etc. También son diferentes en relación a esos mismos procesos psicológicos en los cuales son semejantes. Un grupo de psicólogos se interesó en el estudio de los procesos psicológicos como lo hiciera Wundt, y otros se inclinaron por el estudio de las diferencias observadas en esos mismos procesos psíquicos, de unas personas a otras. Es precisamente esta idea sobre las diferencias entre las personas, y el cómo medir dichas diferencias lo que da origen al surgimiento de los instrumentos de evaluación psicológica.

Fernández Ballesteros (1993), al hablar de la historia del Psicodiagnóstico, diferencia las fuentes del mismo de su constitución como disciplina científica. Distingue la prehistoria de la historia, de acuerdo a determinados ejes de referencia: en la primera sobresalen los grandes paradigmas del conocimiento humano (mítico, racional-especulativo y científico), y en la segunda, los grandes modelos psicológicos (experimental, correlacional y aplicado).

El período místico trata de la astrología y el horóscopo como la etapa más antigua de la evaluación psicológica; a este período le sigue el racional-especulativo, en el cual los esfuerzos para describir y determinar la conducta en las personas se basan en la  fisiognomía, estas ideas aparecen en personas tan lejanas en el tiempo como Hipócrates (a. de C) y otros tan cercanos a nuestros días como son los trabajos tipológicos de Kretschmer, 1923;  Sheldon, 1940;  Thomas, 1970 y otros autores.

Al hablar de la constitución de la evaluación psicológica como disciplina científica hemos de citar a Francis Galton, McKeen Cattell y Alfred Binet.
Con los aportes que realizan estos investigadores parecen quedar establecidas las bases conceptuales, metodológicas y tecnológicas del psicodiagnóstico.
Los comienzos de la evaluación científica de las diferencias humanas se deben en parte a los esfuerzos de Galton (1822-1911), quien  funda en Londres, en 1884, un Laboratorio Antropométrico, donde realiza mediciones a las personas sobre su estatura, peso, capacidad auditiva, agudeza visual, capacidad sensorial discriminativa y otra serie de evaluaciones sensoriales, perceptivas y motoras, su mayor aportación fue la sistematización de la recogida de datos y su tratamiento estadístico. De esta forma, introduce las bases de la evaluación cuantitativa de las diferencias humanas y da inicio al estudio psicológico de las diferencias individuales frente a la psicología experimental de finales del siglo XIX;  algunos autores consideran esto como el punto de partida de los test mentales.

A Galton se le considera el fundador de la Psicología diferencial mientras que otros autores otorgan este merito a W.
Stern, quien en 1900 publicó un trabajo " Sobre la psicología de la diferencias individuales".

M. Cattell, psicólogo estadounidense, 1861-1934, es otro de los grandes de la evaluación psicológica: introduce el concepto de tests mental en 1890; publicó varias pruebas sobre ejecuciones específicas de los sujetos a nivel sensorial, perceptivo y motor, destacándose en el estudio diferencial de los tiempos de reacción; rechaza la introspección como método de estudio y se pronuncia por la necesidad de que  las medidas obtenidas en los tests sean objetivas,  con ese fin plantea el uso de baterías de pruebas para la evaluación psicológica, en el año 1896, introduciendo de este modo el concepto de  batería de pruebas.
Las principales aportaciones de este autor son: el concepto de test mental como instrumento de medida de determinadas características psicológicas; la creación de técnicas de evaluación de funciones sensoriales, perceptivas y motoras, agrupadas en dos baterías de pruebas, siendo el primer autor que utiliza el término "batería de pruebas"; y su énfasis en la utilización de medidas objetivas en los test mentales.

El trabajo de Alfred Binet, 1857-1911, en Francia, marca un avance cualitativo importante en el estudio de las diferencias individuales, este autor propone un nuevo enfoque en la evaluación psicológica. Su objetivo no son las diferencias de las funciones sensoriales, perceptivas y motoras planteadas por Galton y Cattell; su interés en las diferencias individuales se dirige a la evaluación de las funciones psíquicas superiores.

Para lograr ese objetivo de evaluar las funciones psíquicas propone el método de los tests mentales, y preocupado por la objetividad de esto instrumentos,  plantea:
·         Que dichas pruebas deben ser sencillas,
·         que en su aplicación se invierta poco tiempo,
·         que sean independientes del examinador
·         que los resultados obtenidos puedan ser contrastados por otros observadores.

En el trabajo que realiza con niños, en cuanto al estudio diferencial del niño normal y el retrasado mental considera tres métodos: el examen médico, el examen escolar que realiza el maestro y el diagnóstico psicológico que evalúa  los procesos mentales superiores del sujeto mediante su ejecución en una prueba, dando lugar así, junto a su colega Theodore Simon, al primer test de inteligencia, en 1905.

De este modo, Binet introduce el primer concepto claro de diagnóstico psicológico. Introdujo el concepto de edad mental, al considerar que la inteligencia se incrementaba con el desarrollo y el concepto de retraso mental también se encuentra muy relacionado con sus trabajos. Binet y su escala han sido tan determinantes para el psicodiagnóstico, que se ha llegado a afirmar que la publicación de la escala Binet-Simon marcó el paso definitivo de la evaluación psicológica como disciplina científica.

La trascendencia de Binet para la evaluación psicológica llega a nuestros días; su escala de inteligencia fue adaptada en 1916 a la población norteamericana y desde entonces se conoce como el Test de Stanford Binet, el cual ha sido revisado en varias ocasiones para su ajuste adaptativo y más tarde,  revisiones de la prueba efectuada en 1960 y en 1973, dieron lugar a un nuevo instrumento que ha adoptado el nombre de Terman Merrill.

Estos tres autores son los iniciadores de la constitución de nuestra disciplina,  y comparten ese merito con otros científicos, como por ejemplo los primeros psicólogos matemáticos Pearson y Spearman,  que en la última década del siglo XIX dan lugar a importantes técnicas estadísticas que son la base matemática necesaria para los estudios de grupo propios de la Psicología diferencial, a través de los cuales serán construidos los tests psicológicos.

Otra figura importante es Lightner Witmer (1867-1956),  es el iniciador de la aplicación clínica de la evaluación psicológica, él crea la primera clínica psicológica dirigida al diagnóstico y tratamiento de problemas académicos y de conducta de los niños. Es uno de los fundadores de la disciplina de evaluación psicológica como método científico. Su trabajo no se  limitaba al uso de los tests, utilizaba otras técnicas entre ellas se destaca el método de la observación.

La comprensión y apreciación de las aportaciones de estos pioneros de la disciplina sigue siendo incluso hoy motivo de revisión y estudio, pues permite adentrarse en las bases de la propia disciplina.
La constitución de la evaluación psicológica como disciplina abarca un período aproximado de 1890 a 1910, período en el cual se perfila el concepto de Evaluación Psicológica como una disciplina de la Psicología Científica, dedicada a la exploración y al análisis de la individualidad, a través de la medición de aptitudes y características de la personalidad, para lo cual utiliza instrumentos de medida que adoptan el nombre de "Tests mentales".

1.3. Momentos que marcan el auge de los instrumentos de evaluación psicológica
Posterior a Binet y en la primera mitad del siglo XX, hubo un gran desarrollo en la creación de instrumentos de evaluación psicológica siguiendo la línea psicométrica; acontecimientos internacionales propician este incremento:
La I Guerra Mundial (1914-1918) favorece el auge en la creación de instrumentos de evaluación psicológica.

 Se solicita a los psicólogos la necesidad de clasificar a los soldados sobre la base de dos aspectos de utilidad a los fines de la contienda:
1. El  ordenamiento de los hombres basado en la capacidad intelectual, lo que motivó el desarrollo de los tests de inteligencia: el Alfa y el Beta.
2. La tipificación de los soldados en cuanto a la posibilidad de que pudieran sufrir crisis nerviosas, esta necesidad dio lugar a que el psicólogo estadounidense Robert Woodworth elaborara la "Hoja Personal de Datos", que es considerada, por algunos autores, como el antecedente de los modernos tests de personalidad.

La II Guerra Mundial (1939-1945) realiza a los psicólogos las mismas encomiendas, lo cual posibilita la aparición de nuevos instrumentos.
Entre la I y II Guerra Mundial, etapa donde se mantienen las hostilidades entre los países participantes en la guerra,  también se desarrollan un amplio número de test psicológicos con el modelo psicométrico, como por ejemplo el Wais en 1930 y Las Matrices Progresivas de Raven en 1936.

Los instrumentos psicométricos no son los únicos que surgen en la primera mitad del siglo XX. Desde una perspectiva diferente y a partir de la obra de Freud,
La interpretación de los sueños, publicada en 1900, aparecen algunas técnicas para el estudio de la personalidad que se les denomina técnicas proyectivas. Algunos ejemplos de técnicas proyectivas:
1906: Test de asociación de palabras de C. Jung
1921: El Rorschach de Hermann Rorschach
1926: Test del dibujo de la figura humana de Goodenough.
1938: TAT de Murray
1944: El Test de tolerancia a la frustración, de Rosenzweig

En general, se puede decir que en la primera mitad del siglo XX se originan y consolidan los modelos psicométrico y proyectivo en su concepción teórica y tiene lugar un aumento considerable la producción de instrumentos y técnicas de evaluación psicológica.

1.4.  Instrumentos psicométricos
Hemos utilizado el término de instrumentos psicométricos en el proceso de evaluación psicológica.

·         Los términos psico y metría, significa: medida de los fenómenos psíquicos.

Por tanto, los test´s psicométricos intentan medir habilidades cognitivas o rasgos de personalidad,  en las personas estudiadas.
Los test´s psicométricos son instrumentos estructurados, es decir, en ellos la persona tiene que escoger, entre alternativas de respuestas posibles, aquella que considera se ajusta mejor en su caso particular. Por ejemplo:
1. En el Test de Matrices Progresivas de Raven, se le presenta a la persona un cuadro al que le falta una parte, la persona debe escoger la parte que falta entre 6 u 8 alternativas posibles.
2. En el test 16 PF de Cattell, se le presenta al sujeto una serie de preguntas y la persona tiene que elegir, ante cada pregunta,  una de las  3 alternativas de respuestas posibles, aquella que se ajusta mejor en su caso particular.

El uso de estas técnicas psicométricas, vincula a la evaluación psicológica con otra disciplina del campo de la Psicología Científica, la cual se ocupa de la  construcción y elaboración  de los instrumentos de medida: la Psicometría.

La Psicometría garantiza que los instrumentos de medida sean debidamente estandarizados y posean la validez requerida que haga posible dichas medidas y posibiliten la diferenciación de unas personas en relación a otras en determinada población.
Las técnicas psicométricas quedan englobadas dentro del proceso de evaluación psicológica; el proceso evaluativo utiliza las pruebas psicométricas como instrumentos de medida con el objetivo de alcanzar una información más amplia del sujeto, que le permita al investigador, crear hipótesis de trabajo, que orienten su proceder evaluativo y diagnóstico.
1.5.  Fundamento teórico. El modelo psicométrico o de los  atributos
El modelo psicométrico para la evaluación psicológica, como hemos visto, surge por la influencia de la psicología diferencial dada la necesidad de realizar el trabajo de diagnóstico o diferenciación de unas personas con relación a otras. Es decir, la valoración de las diferencias individuales se obtiene mediante la ejecución, por parte de los sujetos, en diferentes test o instrumentos de evaluación. De este modo, se identifican rasgos o dimensiones que tienen que ver con las funciones intelectuales o con características de la personalidad del sujeto estudiado. Una vez definidos estos rasgos adquieren valor explicativo para fundamentar el estudio realizado. Estos tipos de instrumentos tienen en su base los aportes de Galton, Cattell y Binet referidos previamente.

El fundamento teórico que explica el modelo psicométrico considera, que la conducta está determinada por atributos intrapsíquicos estables, por lo que la tarea evaluadora consiste en la búsqueda de las manifestaciones externas de la conducta, que nos sirven de indicadores del estado interno de dichos atributos no evaluables directamente. La relación entre los atributos internos y las manifestaciones externas (que son las respuestas a los tests) están basadas en las técnicas correlacionales que aporta la estadística; una vez conocida esa relación, y dado que los atributos internos son estables, se puede predecir cómo será el comportamiento futuro de una persona.  A esos atributos internos, en función de los cuales se explica la conducta, se les denomina rasgos. Los rasgos son constructos hipotéticos, teóricos, inferidos de la observación de la covariación de conductas simples.

Expliquemos estos fundamentos teóricos con lo que nosotros hacemos habitualmente: todos tenemos la tendencia a evaluar a las personas en base a determinados rasgos o aptitudes que observamos en ellas. Por ejemplo, decimos, Pedro es muy inteligente, y Juan es menos inteligente que Pedro.
La manifestación externa de la conducta nos dice que Juan es inteligente pero que Pedro lo es mucho más (fíjense que estamos atribuyendo atributos estables en Juan y Pedro utilizando la manifestación externa de la conducta)

También podemos decir, Pedro no ha desarrollado aún toda su capacidad para las matemáticas, es decir sabemos que Pedro tiene habilidad para las matemáticas pero también pensamos, en base a la observación, que tiene mayores potencialidades  para las matemáticas que aún no ha desarrollado; por lo tanto, creemos que Pedro debe estudiar Matemáticas, pero Juan no debe estudiar matemáticas (en este caso estamos considerando, a partir de la manifestación externa del comportamiento de Pedro, cómo se encuentra el atributo o los atributos internos que posibilitan su habilidad para las matemáticas. Y también estamos infiriendo el estado de esa capacidad interna, no observable, en Juan) De tal forma, hemos realizado una "clasificación" y "predicción" a punto de partida de la conducta externa observada.

El modelo psicométrico parte de criterios similares pero utilizando la "objetividad" de instrumentos de medida. Los seguidores de este modelo consideran que la personalidad está formada por rasgos o aptitudes que son estables en el individuo y conforman su estructura básica de personalidad, por lo tanto, ellos plantean: si se tiene un instrumento de medida que permita conocer la magnitud "objetiva" del rasgo que presenta cada persona en su conducta externa, se  puede predecir la conducta futura en la persona evaluada. Las técnicas psicométricas son esos instrumentos que posibilitan evaluar en qué medida un rasgo interno, está presente en cada persona; es decir, en todo momento Pedro tendrá igual capacidad para las matemáticas, por ejemplo. El criterio de la estabilidad de los rasgos, es lo que permite predecir la conducta una vez que se ha medido el rasgo.

Los resultados obtenidos en los tests de inteligencia y aptitudes pueden ser buenos predictores de la ejecución futura del individuo en otros contextos, como se ha probado repetidamente, por ejemplo, en el campo del rendimiento académico; pero la tarea evaluadora con estas técnicas se quedan en el objetivo "clasificatorio y predictivo".

De tal forma se concluye en este modelo:
que las manifestaciones externas en los tests sirven de indicadores del  estado interno   de los atributos o rasgos no evaluables directamente; y que dada la estabilidad de los atributos internos, los resultados de los tests sirven para clasificar a las  personas en relación al rasgo estudiado, y para predecir su comportamiento futuro.

que el criterio de atributos intrapsíquicos estables es producto de la elaboración de constructos hipotéticos, teóricos, inferidos de la observación  de conductas simples.

1.6. Los instrumentos para la medición de la inteligencia y las aptitudes
En la primera mitad del siglo XX se desarrollan los estudios psicométricos que se llevan a cabo sobre la inteligencia, dando lugar a una polémica trascendental acerca de la estructura factorial de la misma.
Por una parte la teoría de los factores de Spearman que considera la existencia de un factor "G"  de la misma.  El factor "G", para Spearman, es una función o grupo de funciones común a cualquier actividad intelectual.
 Y con igual importancia está presente la teoría  de la pluralidad de factores de Thurstone.  Ambas posiciones dan lugar a que se creen gran cantidad de pruebas dirigidas a medir las aptitudes del individuo. Finalmente, se reconoce la existencia de un factor general "G" que explica gran parte pero no toda la varianza, y la presencia de factores, de grupo que también explican una parte significativa de esa varianza.

La evaluación psicométrica de la inteligencia y de las aptitudes, que estudiaremos,  consiste en medir las ejecuciones de los sujetos en distintas pruebas y comparar sus resultados con los de otros sujetos pertenecientes al grupo normativo o de referencia, que está constituido por personas del mismo sexo y/o edad cronológica y/o nivel socioeconómico y/u otro tipo de variables, para obtener conclusiones respecto a las habilidades cognitivas del sujeto. Para realizar dicha comparación se utilizan tablas normativas, estas tablas presentan los valores normativos para dicha población.

Los tests de inteligencia y aptitudes establecen diferencias en la ejecución de las personas, dentro de determinada situación ambiental, que pueden ser utilizadas para distinguir grupos de sujetos (por ejemplo, deficientes mentales de distintos niveles, no deficientes, inteligencia baja).

Asimismo, los resultados de los tests de inteligencia y aptitudes pueden ser buenos predictores de la ejecución futura del individuo en otros contextos, como se ha probado repetidamente, por ejemplo, en el campo del rendimiento académico. Pero la tarea evaluadora con estas pruebas se acaba en el objetivo clasificatorio y predictivo.

Ya a principios de los sesenta, al hablar de los usos y abusos de los tests, Anne Anastasi (1970) comentaba que una mala utilización común de los tests provenía de la confusión de medida con etiología. Se refería entonces a la influencia de factores ambientales sobre las puntuaciones de los tests, ya que se miden muestras de conducta, que como tales están sujetas a la incidencia de factores del medio, debiendo limitar el uso de los tests para comparar diferentes grupos ante la pregunta ¿Cuánto difieren estos grupos bajo las condiciones culturales existentes?

Podemos concluir, en relación a la evaluación psicológica realizada con instrumentos de medida, la importancia que tienen en el desempeño que se alcanza en un test, las condiciones que rodean a la persona en un momento dado, lo cual resulta independiente de la verdadera posibilidad que posee dicha persona en cuanto a lo que se mide.

1.7. Los instrumentos para el estudio de la personalidad
La otra vertiente del modelo psicométrico son los cuestionarios de personalidad. Para la evaluación de la personalidad se ha diseñado un gran número de técnicas. Desde el punto de vista teórico, el cuestionamiento  de los tests psicométricos de la personalidad se centra en torno a la consistencia de la conducta, en distintas situaciones frente a la especificidad situacional de la misma.  Los partidarios de la consistencia de la conducta  independientemente de la situación, explican el comportamiento en base a disposiciones o rasgos  que ya vienen dados, citamos algunas consideraciones al respecto:  los que plantean la consistencia de los rasgos de personalidad por las características físicas que tiene la persona, entre los que encuentran Sheldon, Kretschmer;  otros autores consideran lo estable de la conducta partiendo de variables fisiológicas como es el caso de Eysenck, Claridge; Cattel, por ejemplo ,incorpora las condiciones del medio cuando habla de la conducta, pero lo hace desde una posición que enmarca lo endógeno o lo que ya viene dado como rasgos estables en el proceso de interacción individuo-medio, que da lugar, por lo tanto, a una forma de interrelación única para cada sujeto; otros autores opinan que la conducta está fijada biológicamente en la especie humana, igual que sucede con los animales; en fin, esta posición deja un margen nulo o muy estrecho al factor histórico-personal  y sociocultural en la determinación de la conducta.
Los objetivos de la evaluación con los cuestionarios de personalidad se restringen a la clasificación y a la predicción, igual que se comentó antes para los tests que miden habilidades cognitivas. Los constructos utilizados en estos tests son igualmente inferidos, son hipotéticos, permitiéndonos únicamente obtener conclusiones acerca de datos comparativos de grupos de personas, basados en la norma poblacional. Estos instrumentos permiten encontrar correlatos entre conductas, pudiendo predecir el comportamiento con cierta probabilidad. Los rasgos no tienen dimensión explicativa de la conducta de las personas, al menos la mayor parte de los rasgos derivados del modelo psicométrico, y carecen de utilidad para el tratamiento.

1.8. Características generales de las técnicas psicométricas
Los tests psicométricos son instrumentos estructurados en los cuales la persona evaluada tiene que escoger, entre alternativas de respuestas, aquella que considera se ajusta mejor en su caso particular. Comentamos diversas características de este modelo, como son:
Los tests psicométricos se basan en el principio de medir la ejecución de las personas en los mismos y comparar sus resultados con los obtenidos por otros sujetos pertenecientes al grupo normativo o de referencia. Grupo normativo que está constituido por personas del mismo sexo y/o edad cronológica y/o nivel socioeconómico y/u otro tipo de variables, para obtener conclusiones respecto a las habilidades cognitivas de los sujetos estudiados.
· En este modelo la conducta se entiende determinada por atributos intrapsíquicos estables, por lo que la tarea evaluadora consiste en la búsqueda de las manifestaciones externas (que son las respuestas dadas en los tests). Estas manifestaciones sirven de indicadores de los trastornos internos no evaluables directamente. Las relaciones entre los atributos internos y las manifestaciones externas están basadas en las técnicas correlacionales.
Los atributos internos, en función de los cuales se explica la conducta, se les denomina rasgos. Los rasgos son constructos hipotéticos, teóricos, inferidos de la observación de la covariación de conductas simples.
Las técnicas psicométricas, por tanto, son instrumentos de evaluación de rasgos o aptitudes, que en una u otra magnitud conforman la estructura básica de la personalidad en cualquier ser humano.
En su concepción está el criterio de la estabilidad de esos rasgos en las personas, lo que permite predecir su conducta una vez que se han medido.
Este modelo no tiene en cuenta el contexto en el que está inmersa la persona  que contesta el test.

1.9. Técnicas proyectivas
Las técnicas proyectivas deben su nombre al término proyección, introducido por Freud en 1894  y que, nuevamente, elabora en 1896 en su obra
Las Neuropsicosis de Defensa, obra donde se acuña el concepto de proyección como mecanismo de defensa.
Desde entonces se define este concepto como el mecanismo a través del cual se atribuye a otros (personas u objetos) sentimientos y emociones internas, reprimidas, que de ser conscientizadas crearía angustia, por lo que se extroyecta hacia otra persona, quedando liberado el sujeto del estado de tensión que tales emociones  le producirían.
Más tarde, en su obra Tótem y Tabú, Freud  amplia nuevamente su concepto de proyección, a condiciones no patológicas. En esta oportunidad considera la proyección como un mecanismo por el cual percepciones internas, provocadas por procesos ideacionales y emocionales conscientes, son proyectadas en el mundo exterior.

A pesar del nuevo sentido que adquiere el término proyección, el concepto sigue siendo utilizado por muchos autores como mecanismo de defensa para liberar angustia, adjudicando a otras personas, aspectos indeseables de uno mismo.
A pesar de la fecha en que Freud introduce el término proyección, no es hasta  1939  en que las técnicas que hoy día son denominadas como proyectivas reciben ese nombre. El psicólogo norteamericano L. K. Frank (1939) es quien elige el término de técnicas proyectivas para aquellas pruebas cuyo estímulo es ambiguo o de poca estructuración y da libertad de respuesta al sujeto  sin que la persona sea del todo consciente del objetivo que se persigue con dicha evaluación; lo que permite, de este modo, que a través de la respuesta, se pongan de manifiesto, o se proyecten al exterior, los estilos básicos de personalidad del sujeto y los estados transitorios por los que atraviesa. Es importante resaltar  que Frank utiliza el término "proyección" en el sentido amplio del concepto dado por Freud.

Para la fecha en que Frank denomina a este tipo de pruebas como proyectivas ya eran conocidas algunas técnicas cuyas características se ajustaban a dicha descripción, como son:
Técnica de asociación de palabras de Jung, que aparece en 1905.
Test de las manchas de tinta de  Hemann Rorschach, en 1921.
Test de apercepción temática, el conocido TAT de Murria, de 1938.

Rapaport (1959) afirma que cuando se utiliza el concepto de proyección, hablando de tests proyectivos, se habla en realidad de exteriorización y no de mecanismo de defensa, expresa que lo que se entiende por proyección es lo que Frank formuló al decir: " Cada individuo tiene un mundo privado que está estructurado de acuerdo con los principios organizativos  de su personalidad  y los tests proyectivos estudian estos principios organizativos, induciendo al sujeto a ponerlos de manifiesto utilizando un material no estructurado, que el sujeto incorpora a su mundo privado ".

Las técnicas proyectivas parten del presupuesto de que:
Existe una estructura básica y estable de personalidad. Tal estructura está integrada por ciertas dimensiones o rasgos que se encuentran organizados en forma idiosincrásica. Las respuestas de los sujetos a estas técnicas permiten explorar esa estructura.
Facilitan alcanzar distintos niveles de profundidad en el análisis de la estructura de la personalidad.
Permiten establecer una relación entre el producto de la ejecución en las pruebas y lo inobservable de la estructura de la personalidad. El análisis de la estructura de la personalidad obtenida de esta forma permitirá la predicción del comportamiento.
Toda respuesta ante el material proyectivo no es casual, sino que es significativa y será entendida como un signo de la personalidad del sujeto.
Cuanto más ambiguos sean los estímulos de una técnica proyectiva, tanto más reflejarán las respuestas del sujeto, la personalidad del mismo.
El análisis al que son sometidas las respuestas de los sujetos a las técnicas proyectivas tiene que ser fundamentalmente cualitativo y global.

Las técnicas proyectivas tienen algunos problemas sin resolver como:
La ausencia de un marco teórico homogéneo. El psicoanálisis ha sido el marco teórico de mayor influencia en el uso de estas técnicas.
Ausencia de tipificación de las consignas de aplicación, de los procedimientos de  calificación, corrección e interpretación.
Necesidad de formación intensa y extensa para trabajar el proceso de interpretación de las mismas.

Jamás los tests proyectivos pueden ser utilizados como medios únicos para el diagnóstico. La información que ofrecen estas técnicas son hipótesis de trabajo que deben ser corroboradas por otros tests cuantificables
Como son las pruebas de inteligencia y  de personalidad y, por supuesto, por la entrevista al paciente y personas cercanas a él. Un rasgo de personalidad obtenido en cualquier test será tenido en cuenta si tiene consistencia estadística, es decir si se halla presente en varios tests.

Las técnicas proyectivas se clasifican en:
·         Estructurales: son aquellas técnicas que presentan al sujeto un material visual, de escasa estructuración y él debe estructurar, ese material, diciendo "qué es lo que ve" por ejemplo el Rorschach.
·         Temáticas: son técnicas que presentan, al sujeto, el material visual con distintos grados de estructuración de contenido humano o parahumano y el sujeto debe narrar una historia estructurando de ese modo el contenido de dicho material. Ejemplo de técnica temática es el TAT de Murray.
·         Constructivas: son técnicas en que se entrega al sujeto material de construcción, él debe organizarlo y construir algo de acuerdo a la consigna dada, ejemplo el Test de la Casa Aberastury.
·         Expresivas: técnicas en las cuales se da al sujeto la consigna verbal o escrita de dibujar una/s figura/s. Ejemplo son el test de la figura humana, y el test de la familia.
·         Asociativas: técnicas en que se da al sujeto una consigna, verbal o escrita. El sujeto debe expresar, de forma verbal o escrita, sus asociaciones frente a palabras, frases o cuentos, ejemplo de ello son las frases incompletas de Rotter.

1.10. Puntos de contacto entre ambos modelos: Psicométrico y proyectivo
El enfoque psicométrico y el proyectivo, a pesar de su aparente oposición en los objetivos y procedimientos de evaluación, mantienen características comunes:
Ambos enfoques asumen el criterio de la estabilidad de la conducta.
El procedimiento de evaluación, en ambos enfoques, se dirige a descubrir las estructuras internas o características de personalidad del individuo, que nos permitieran predecir su comportamiento.
Se entiende la evaluación como una actividad independiente de la intervención.

1.11.  Clasificación de los tests
Los tests pueden clasificarse de diversas maneras: por su forma, por el contenido, por el objetivo que persigue, por la forma de aplicación, por el material con el cual están hechos,  etc.
Ya hemos presentado un modo de clasificación de los tests en las páginas anteriores, nos referimos a los tests psicométricos y a los proyectivos. Estos instrumentos difieren en el basamento teórico que se puede utilizar para la  interpretación de las respuestas que ofrece el sujeto, pero parten de la  misma génesis teórica donde lo que se intenta es descubrir las estructuras internas de personalidad que permiten predecir el comportamiento de la persona, dado lo estable de estas estructuras. Los instrumentos psicométricos y proyectivos difieren, además, en los materiales que utiliza, en la tarea que se le impone al sujeto, en la consigna, etc. Los alumnos pueden realizar la tarea: semejanzas y diferencias entre ambos tipos de tests psicológicos.
También, la clasificación de los instrumentos de evaluación está en correspondencia al modo de aplicación de la prueba, como son los test individuales y los colectivos. Es importante conocer cuáles son los tests que pueden aplicarse de modo colectivo y cuales requieren de un proceder más especializado. El test colectivo tiene la ventaja que reduce la influencia del examinador sobre el sujeto  y asegura mayor uniformidad en el procedimiento de aplicación. En este curso se estudiaran los test de aplicación colectiva, aunque estos instrumentos también pueden ser aplicados de forma individual.
· Otra forma en que se acostumbra a clasificar los test psicológicos es según los aspectos de la conducta que miden. Esta clasificación es algo arbitraria, sin embargo, presenta ventajas prácticas que hace que sea utilizada por algunos autores, ya que, de forma rápida, permite encontrar el test que se busca. Ejemplo de tipos de test  de esta clasificación: Test de inteligencia, test de personalidad, test de atención, tests de ansiedad, etc.
Los test pueden clasificarse en dependencia del material que se utiliza como son los Test de papel y lápiz, Test de ejecución, test verbal. En este curso se estudiaran fundamentalmente los Tests de papel y lápiz.

1.12.  Críticas a este tipo de pruebas psicológicas
Reforzamos la idea acerca de que debemos ser conscientes de las posibilidades y limitaciones de los instrumentos de evaluación psicológica, y recordamos lo dicho por  Anastasi: "hemos de limitarnos a contestar las preguntas que los tests pueden contestar, y no abusar de su uso".

Uno de los problemas más señalados en el uso de test psicométricos es la  influencia que ejercen sobre los resultados de la evaluación, la situación ambiental, en general, que rodea al sujeto, incluyendo al examinador en particular (Anastasi, 1970). Tres son estos efectos:
1.      Los efectos de la situación: se refiere a la contaminación de los datos obtenidos en una evaluación debido a acontecimientos temporales que suceden en torno al tiempo del examen, como pueden ser la influencia de factores familiares o ambientales o profesionales o de otro tipo, lo que hace que la ejecución del individuo se vea influenciada transitoriamente; pero el evaluador lo puede interpretar como una característica permanente en esa persona.

2.      Las aptitudes de las personas no son la única causa que contribuye a diferenciar la ejecución en las pruebas. La ejecución de los individuos está muy relacionada con el contexto, pudiendo ser las diferentes interacciones que tienen los sujetos con el ambiente, antes del examen, la causa de las diferencias en la ejecución. Este tema es parte de la polémica generalidad-especificidad de la conducta que se estudia mediante este tipo de instrumentos.
3.      Los efectos del examinador: se refieren a la influencia del examinador y a la interacción entre el examinador y el examinado,  como causa que afecta la ejecución del sujeto en la prueba, y por ende a los datos recogidos.

Los efectos de la situación y del examinador son variables que reducen la fiabilidad y validez de las evaluaciones.

Las "distorsiones" o "tendencias" o "estilos de respuesta" influencian la ejecución de los sujetos en los tests; estas variables son muy diversas, destacando: la simulación, la deseabilidad social y las tendencias de respuesta:
La simulación, es el intento de falsear las respuestas intencionadamente, tenemos ejemplos cotidianos, como es la simulación de varias alteraciones comportamentales para obtener la baja laboral. Aunque se han construido escalas dirigidas a detectar la sinceridad en algunos cuestionarios de personalidad, el evaluador debe preocuparse de contrastar por otras fuentes, lo más objetivas posibles, los datos obtenidos mediante los tests de personalidad.

La deseabilidad social es la tendencia a responder de acuerdo con estándares sociales aceptables en la comunidad.
Las tendencias de respuesta son las influencias que ejerce el tipo de alternativa de respuesta ofrecido por la prueba sobre la respuesta del individuo.

Otras críticas importantes a considerar en este tipo de instrumento:
Los estilos de respuesta son otras de las variables que no se tienen en cuenta por estos instrumentos. Diversos estudios indican lo inapropiado de medir características de personalidad en personas de grupos étnicos minoritarios o en poblaciones pertenecientes a condiciones socio-económicas y culturales diferentes con los datos normativos obtenidos sobre otra población. Estos estudios sugieren que puede haber patrones diferentes de respuesta significativos para los miembros de minorías étnicas u otras culturas en los tests de personalidad y psicopatología, o incluso, que los correlatos conductuales de los patrones de respuesta sean diferentes para los miembros de esas poblaciones. Algunos investigadores alegan que controlando los efectos de niveles educativos y socioeconómicos desaparecen las diferencias, pero otros investigadores muestran que incluso, en estos casos, existen diferencias estadísticamente significativas.

El tema requiere todavía la atención detenida de los investigadores hasta poder establecer el problema con claridad. En todo caso, la precaución es la recomendación encarecida a la hora de aplicar instrumentos de evaluación psicológica, con datos normativos correspondientes a una cultura diferente.
Indudablemente lo anterior es una crítica social hacia los tests psicológicos que consiste en acusar que la práctica evaluativa mediante estos instrumentos fomenta el conformismo social; por supuesto que es así, pues esta práctica se corresponde con una posición filosófica que niega el valor de lo social en la determinación del psiquismo y por tanto, considera que las cualidades de los individuos ya vienen dadas, y no van a cambiar, negando de ese modo posibilidades a las personas que, por su extracción social han tenido menos posibilidades económicas, educativas y culturales, lo que se pone de manifiesto en su desempeño en los tests.

Consideramos como la crítica más importante a los test  basados en rasgos estables (entendido el psiquismo como determinado, fundamentalmente, de forma endógena), la posición que se ofrece desde la concepción dialéctico- materialista, donde se entiende el  psiquismo y su forma de expresión individual como el resultado del devenir socio- histórico del hombre modelado por la herencia  cultural en la cual vive, y en conjunto con el contexto situacional de la persona se pone de manifiesto en las respuestas a los test.

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